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Historia de la Menta + Riquísimo té

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La menta, es una hierba comestible propia de las regiones mediterráneas y de Asia central, aunque el principal productor mundial sea Estados Unidos. Suele cultivarse en huertas y jardines para su consumo diario. El origen de esta planta está estrechamente ligado a la tradición europea, de hecho, hay constancia de que las civilizaciones griega y romana la utilizaban para sus baños con el objetivo de aromatizar y fortalecer el cuerpo.
Aunque todos conocemos la menta principalmente por ser uso en la cocina como ingrediente en diversos platos, y por forma parte de la composición de algunos productos para la higiene bucal, esta planta no nos aporta solo su frescor, además ofrece múltiples beneficios para nuestra salud.
La rica composición de la menta hace de ella una planta con importantes propiedades saludables para nuestro organismo, sobre todo para el aparato respiratorio y el digestivo. De hecho, tan sólo su aroma posee la cualidad de refrescar las vías respiratorias y, al mismo tiempo, de estimular el apetito.

Por todo esto y por mucho más, hemos decido incorporarlo dentro de la familia Huertin como una nueva planta aromática para que la agregues en tu cocina dentro de tus ingredientes básicos a la hora de preparar tus comidas.

Receta

También les queremos recomendar para el desayuno una infusión de té extraído de tu ‪#‎Huertín‬ para incorporar a tus mañanas.


Preparar té de menta desde cero es simple y sencillo, y es perfecto si alguien en tu familia tiene dolor de estómago. Puede hacerse simplemente con dos ingredientes, menta y agua caliente, o puedes preparar una versión más elaborada y compleja si lo deseas. El té de menta puede servirse caliente si necesitas una bebida calmante y caliente durante el invierno o frío para una bebida refrescante y vigorizante durante el verano.

Ingredientes:
Té de menta
• De 5 a 10 hojas de menta frescas
• 2 tazas de agua (473 ml)
• Azúcar o endulzante al gusto (opcional)
• Limón (opcional)

Modo de preparación:
1-Herví el agua. Esto podes hacerlo en una tetera, en fuego, en microondas o en cualquier otro lugar donde hiervas agua. Para conservar agua, energía, tiempo y dinero, solo herví la cantidad exacta de agua que vas a usar en tu té.

2-Lava y partí las hojas de menta. Enjuágalas para limpiarlas de cualquier suciedad que pueda estar en las hojas. Después, partí las hojas para ayudarlas a que liberen su aroma natural y para que el té tenga un sabor más fuerte.

3-Prepará las hojas. Las hojas de menta puedes colocarlas en un colador de té, en una tetera diseñada para hojas de té sueltas, en un filtro de café, en una prensa francesa o directamente en una taza.

4-Vertí el agua hirviendo sobre las hojas. Algunos tés deben hacerse a diferentes temperaturas para no quemar las hojas, pero la menta es resistente y podes vaciar el agua hirviendo directamente sobre las hojas.
Deja reposar el té durante 10 minutos, si lo dejas por más tiempo tendrá un sabor más fuerte. Cuando el té tenga el sabor que quieras (puedes averiguarlo ya sea probándolo o con el olor), saca las hojas. También podes dejar las hojas para que el té continúe reposando y para que obtenga un sabor más intenso aún. Usa un colador para sacar las hojas si no usaste un colador especial para tés o una tetera especial.

5- Añadí ingredientes adicionales. Cuando termine de reposar el té, podes añadir miel o un endulzante a elección, o un poco de jugo de limón antes de tomarlo.

A disfrutar!

 

 



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